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Entrevista a Aki Kaurismäki Confesiones de un tímido perdedor

Aki Kaurismäki

Considerado uno de los maestros vivos más sólidos y vigentes, con un estilo que ha influenciado a jóvenes cineastas del mundo entero, Kaurismäki fue uno de los homenajeados del último festival de Tesalónica –realizado en noviembre de 2012- con una retrospectiva integral de su filmografía. Parco como sus películas, su encanto reside más en sus esfuerzos por empatizar –en este caso- que por ser realmente un sujeto encantador. En esta entrevista, entre largos silencios y dificultad para expresarse en inglés, critica a la Unión Europea, explica cómo hace sus películas y de su conocida pasión cinéfila que hoy aplaca sólo con películas en DVD y siempre hacia atrás, poniendo en un sitial cada vez más importante a su héroe de juventud: Charles Chaplin.

Por Pamela Biénzobas

Es desagradable y exasperante, una experiencia compleja y desestabilizadora, pero a la vez enternecedora entrevistar a Aki Kaurismäki. Por cuestiones de agendas y retrasos, éramos cuatro las periodistas de distintas nacionalidades que entraríamos juntas al final de una jornada que para él debió de ser larguísima, en el contexto del homenaje que le rindió el 53er Festival Internacional de Cine de Tesalónica. Esa misma mañana, durante una conferencia de prensa, su comportamiento dio ganas de anular la entrevista ya programada. Visiblemente descompensado por la imposibilidad de fumar, su mal humor rayó en la grosería y su mutismo (más que laconismo) hacía preguntarse para qué había aceptado estar ahí si tanto parecía molestarle. ¿Cómo iría a estar, entonces, a finales del día, tras largas horas recibiendo a la prensa griega?

Para nuestra sorpresa, en medio de una nube de humo, fumando sin restricción y encerrado en una sala, resultó estar con la mejor disposición imaginable. Su esfuerzo por ser simpático y comunicar era conmovedor. Más allá del cliché del humor finlandés o de que es igual a los personajes de sus películas, no cabe duda: Aki Kaurismäki es desagradable a pesar suyo, y no por pose o antipatía. Como en tantos casos, su timidez excesiva lo puede hacer parecer arrogante, y su ineptitud social lo hace pasar por un misántropo. Y sin embargo, se esfuerza; trata de hacer bromas, de establecer una cierta connivencia e incluso de ser halagador. Pero le cuesta; no hay nada que hacer.

NO SMOKING: En conferencia de prensa del Festival de Tesalónica, Aki Kaurismäki mosqueado por no poder fumar, contestando a regañadientes junto a la programadora Elena Chrostopoulou y el director del festival Dimitris Eipides (Foto: Pamela Biénzobas)

Su manejo bastante pobre del inglés tampoco lo ayuda a expresarse cómodamente, y obliga a pedirle que repita sus respuestas para poder entender. Pese a ello, gradual y lentamente (y el adjetivo lento reviste todo su significado tratándose de una conversación con el finlandés), una joven periodista griega, la serbia Dubravka Lakic, la turca Alin Tasciyan y yo terminamos por conseguir un intercambio de cierta fluidez e, incluso, de grata complicidad. Claro que el lector tiene que imaginar el tiempo: toda respuesta de más de una línea implicó largos silencios y a veces un par de preguntas intermedias para ayudarlo a pujar y soltar una frase.

De entrada quiso ser simpático y casi coqueto, preguntando "¿Qué hacen cuatro damas aquí?". Quizás aliviadas de verlo de buen humor, todas reaccionamos a la vez, provocando un casi desesperado: "¡Pero no tienen que hablar al mismo tiempo!".

-¿Realmente estás pensando dejar el cine?

-¿Por qué todos me preguntan si dejé de hacer cine? Ni siquiera yo lo sé, así es que ¿cómo podría tener una respuesta a esa pregunta? Rodaré si tengo el material, que es la cuestión hoy.

-¿Qué material?

-35 mm. No importa si es Fuji o Kodak, aunque normalmente uso Kodak, porque es mejor.

-En la publicación del festival...

-(Interrumpiendo) Hablo mucho, no te fíes de nada…

-…dijiste que no te gustaban las farsas, especialmente la Unión Europea. ¿La Unión Europea es una farsa?

-Albert Camus dijo que si hay algún futuro para Europa, es en Estados nacionales, no en una Unión. Yo estoy de acuerdo con eso. El problema de Europa es que está muerta mentalmente. No hay nada. Es toda el área, incluyendo a los suecos, los finlandeses, los griegos, los italianos... todos. Además, es lamentablemente una muerte cerebral planificada. 

Leningrad Cowboys Meet Moses

Existimos porque tenemos que consumir. El capitalismo global nos está matando a todos. Cuando filmé Leningrad Cowboys Meet Moses (1994), ya en ese momento vi las carreteras que se construían en la frontera de Polonia. Luego entendí que lo que no pudo tomarse por la guerra sería tomado más tarde por la tarjeta de crédito, y las carreteras estaban listas. Querían todos los consumidores, que es por lo que crearon la Unión Europea pues significa más y más consumidores.

-¿Cuál es la salida? ¿Protestar como los griegos? (Nota de la Redacción: Ese mismo día se iniciaban 48 horas de huelga general en todo el país).

-Si yo fuera griego, volvería al dracma. Así puedes tener una devaluación y controlar tu economía.

-Sin embargo muchas de tus películas terminan de manera esperanzadora. ¿Qué te da esperanzas?

-¿¡Esperanzadora!? Si yo estuviera hablando de mí mismo diría desesperado.

-No después de Le Havre...

-Después de Le Havre está el océano.

-¿Qué es símbolo de qué?

-Símbolo de un océano.

-¿Y después del océano? Pues hablas mucho de Europa. ¿Acaso es distinto en otros lados?

-Después del océano está Nueva York, si nadas lo suficiente.

-¿Vale la pena?

-Tal vez Nueva York, pero Los Ángeles de seguro que no.

-¿Pero en general?

-Si te estás ahogando vale la pena nadar, por supuesto. El problema es mucho más grande, y es muy simple. La humanidad está en las últimas porque está matando la naturaleza. En veinte años más no habrá más peces en ningún océano. Ni siquiera habrá un océano. Y no hacemos nada, sólo pretendemos que no sucede. ¿Sabes por qué? Porque somos idiotas.

-¿Qué haces al respecto en tu vida privada?

-No consumo nada. Bueno, vine aquí en avión, así es que sí consumo. Pero lo hago una vez al año. No importa lo que haces a veces. Importa lo que haces todos los días.

-¿Siempre llevas ese broche? (De Amnesty International, en la solapa)

-¿Éste? Está ahí, nada más. Soy miembro. Y de repente en Navidad recibo un broche y lo pongo ahí. Y estoy de acuerdo con sus ideas.

-Desde hace un tiempo se usa el adjetivo "kaurismakiano" para definir el estilo de algunos realizadores más jóvenes. ¿Cómo definirías ese adjetivo?

-Significa que perdieron sus ideas. Si no tienen más estilo que copiarme, están totalmente perdidos.

-Recuerdo una retrospectiva tuya a fines de los ochenta. ¿Qué significa tener tantas retrospectivas desde tan joven?

-Que tienes que ser activo cuando eres joven. Eso es lo que significa. Después es demasiado tarde. No para ti, para mí.

-¿Y los premios? Eres uno de los más grandes "perdedores" del festival de Cannes.

-Soy un perdedor, sí, pero no en Cannes. Mi trilogía sobre los perdedores (Nota de la Redacción: Nubes pasajeras (Kauas pilvet karkaavat, 1996), El hombre sin pasado (Mies vailla menneisyyttä, 2002) y Luces al atardecer (Laitakaupungin valot, 2006)) fue muy fácil de hacer, porque es sobre mí mismo. Sé cómo perder. Tengo una suerte de rutina para eso.

-¿En qué consiste?

Tähti y los protagonistas de El hombre sin pasado (2002)

-En perder. Pero no es en Cannes... ¡es en Toulouse! (Ríe, triunfal, haciendo un juego de palabras por la similitud fonética de la expresión en inglés "to lose" (perder) y la ciudad francesa de Toulouse). Hasta mi perro ganó un premio en Cannes… ¡Dos de mis perros! (Nota de la Redacción: Sus perros Tähti en El hombre sin pasado y Laika en Le Havre ganaron el Palm Dog, premio alternativo a los perros que actuaron en alguna película presente en el Festival de Cannes). Eso está bien, porque me encantan los perros. La gente me da lo mismo... Excepto ustedes.

-¿Prefieres dirigir a perros o personas? ¿Qué diferencia hay?

-Ninguna diferencia. No digo nada. Hablar es trabajo suyo. Yo no aparezco en la película.

-¿Escribes el guión, se lo pasas a los actores y lo memorizan? ¿Cómo trabajas?

-Les paso el guión y les digo "cállense".

-¿Por eso siempre trabajas con los mismos actores? ¿Tienen que conocerte?

-Sí, y me volví mudo.

-Pero cuando tienes que dar direcciones, ¿tienes que hacer un esfuerzo para hablar con las personas?

-(Gesticula con la mano hacia arriba, hacia abajo) "Un poco más", "un poco menos". Eso es lo que hago. Siempre ruedo una sola toma. No puedo permitirme más. Los actores siempre me miran después y digo "ok, próxima". Si puedo hacer una segunda toma, lo que es raro, hago (gesticula) "un poco más" o "un poco menos", si está sobreactuado. Eso es todo. Es ser eficiente.

-¿Cómo son tus guiones?

-Letras negras sobre papel blanco.

-¿Cuántas hojas? ¿Con o sin storyboard?

-¿Qué diablos es eso? Si escribo un guión, lo que no siempre hago, es muy preciso. Da instrucciones para cada departamento de la realización. Y da consejos a los actores sobre cómo actuar en ciertas escenas. Y tiene en promedio unas 66 páginas.

-¿La música la decides antes o después?

-Decido durante la mezcla. Cuando mezclo me llevo algunos álbums de la casa, y los toco.

Le Havre

-¿Cuánto tiempo pasas haciendo el montaje, en general?

-Cada vez más. Recuerdo que en La chica de la fábrica de cerillas (Tulitikkutehtaan tyttö, 1990), pasé ocho días; trece días en Contraté a un asesino a sueldo (I Hired a Contract Killer, 1990), pero demoré seis semanas en Le Havre, porque tenía un montador. Soy mucho más rápido solo.

-¿Es difícil para ti trabajar en francés?

-¿Por qué podría serlo?

-Por cómo sientes la actuación.

-No hay diferencia. De todos modos es mi diálogo. Hablan en francés pero entiendo lo que dicen, y puedo ver la sobreactuación en cualquier idioma.

-¿Lees mucho?

-Aprendí a leer a los cuatro años, he estado leyendo constantemente desde entonces, y lo hago todos los días. Soy un maníaco de la literatura.

-¿Con el cine también? Porque eras un espectador fanático.

-Mi última función comercial fue en 1986. Veo muchas películas, siento decirlo, en DVD. Pero voy hacia atrás en la historia. Me estoy acercando ya a los hermanos Lumière. Es cierto, me decepcioné tanto del cine que empecé así.

-¿Qué te decepcionó más?

A Woman in Paris (1923) de Charles Chaplin

-Solía ser un espectador maníaco. Veía al menos cuatro películas al día. Corría como el diablo para verlas. Tenía un programa y sabía qué película vería en enero próximo y a qué hora. No podía permitirme un auto deportivo, así es que corría para ver una película más en televisión y luego corría de vuelta al cineclub. Era miembro de seis cineclubes. Y de repente ya había visto toda la historia del cine. Había viajado a París para ver A Woman of Paris de Chaplin. Hice dedo hasta ahí por una película, y caminé de vuelta. Era un maníaco.

-Se nota la influencia de Chaplin, sutilmente, por ejemplo el plano de los zapatos en Le Havre.

-A medida que envejezco pienso cada vez más en él. Siempre fue mi héroe, pero hoy en día es para un mí un director cada vez más importante.

-Pero ves y sigues a algunos realizadores actuales.

-Sólo sigo a (Jim) Jarmusch. También a Idrissa Ouédraogo, de Burkina Faso. Él es un buen hombre. No me malinterpreten. Sigo el cine, pero lo sigo al revés, porque hay tantas sorpresas. Estoy viendo películas de Harold Lloyd, de Buster Keaton...

-¿(Jean-Pierre) Melville?

-A Jarmush lo llamo "Sr. Lento"; a Melville lo llamo "Sr. Estilo".

-¿Es porque el cine se ha puesto demasiado verboso, y es aburrido escuchar en vez de ver?

-Escuchar a la gente hablar es aburrido. ¡Y tener que pagar por escucharlos...! Buster Keaton es mi héroe más grande. Todavía más grande que Jarmusch, pero no se lo digan a él. Era más rápido que Jarmusch. Cuando Hollywood lo echó, cuando llegaron las películas habladas, ¿qué hizo? Se puso a criar aves. Eso es lo que voy a hacer ahora, al volver a casa. Estoy construyendo un gallinero. No para comerlas, sólo para mirarlas. Para oírlas. Tienen mucho más sentido que la Unión Europea.

-¿Qué estás leyendo ahora?

-Un libro finlandés que no van a conocer, llamado Mr. Smith, de Juha Seppälä. Me sorprendió porque no soy muy fanático de la literatura finlandesa reciente, pero éste es bueno.

-¿Has pensado escribir literatura?

-Ésa era mi idea original.

-¿Qué pasó?

-Me enredé con el cine. Siempre pensé que sería un escritor, pero... pero... pero incluso el cine es bien aburrido.

> C. Miope dijo: 10 de Febrero de 2013 a las 00:54 hrs.
Genial la conversa, muy entretenida...y también algo triste:

"Mi última función comercial fue en 1986. Veo muchas películas, siento decirlo, en DVD. Pero voy hacia atrás en la historia. Me estoy acercando ya a los hermanos Lumière. Es cierto, me decepcioné tanto del cine que empecé así."

"Estoy construyendo un gallinero. No para comerlas, sólo para mirarlas. Para oírlas. Tienen mucho más sentido que la Unión Europea."

"....el cine es bien aburrido".
> Patricio Loutit dijo: 08 de Febrero de 2013 a las 10:58 hrs.
Gracias.
Saludos.
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